Una mañana, de lunes, de enero.
Un comienzo en toda regla.
En el pasillo vacío solo él y ella.
"Esta vez no te escapas" y lo decía muy seguro.
Ella se revuelve en sus brazos.
Por cubrir su papel, ni mucho menos por liberarse.
Y se escapa un "No vas a besarme".
"¿No lo habías pensado mejor?"
"Y tú rechazaste mi oferta. Solo eres un fantasma."
"Ah, ¿si?"
"Sí."
Y ya no había espacio para palabras entre sus bocas, solo roce de labios.
Y de lenguas.
Y una sonrisa pícara en los labios de él.
De incredulidad en los de ella.
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