Por amor a amArte
Querías fundar un nuevo mundo.
Creo que me lo enseñaste una vez.
Había piratas con barba roja
pero sin botella de ron,
se habían pasado al gyntonic.
Dormir era una pérdida de tiempo
porque lo que escribió un día un viejo,
tú lo habías hecho realidad.
La vida era sueño.
La mierda de rutina en la que vivíamos,
en la que seguimos viviendo,
esa,
la convertiste en un juego en el que siempre ganábamos los dos,
aunque no sin nuestro par de buenas hostias en cada partida.
Me regalaste aquella habichuela mágica que yo planté y cuidé
para luego fumárnosla en nuestros ratos libres.
Y así,
nos pusiste patas arriba
porque el mundo del revés se ve mucho más bonito,
porque creíste que los que habían inventado el juego nos copiarían,
y con la sangre regándoles el cerebro
cambiarían un par de normas.
Al final no cambiaste nada,
pero yo me sigo pasando por allí de vez en cuando,
a ver que se cuentan los enanos.
Simplemente.
Por amor a amarte.
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