Final In - Feliz.
Mantenía el gesto serio.
Impasible.
Solo traicionado por
unas diminutas gotas que de vez en cuando recorrían su mejilla
antes de tirarse
al vacío.
No había terminado de hacerte feliz. Decía con cada lágrima.
Él deshaciéndose en excusas
que la iban deshaciendo más a
ella.
Ella mirándolo a él,
y a la calle vacía
que parecía burlarse
de ella diciéndola: “Mírame, soy tu reflejo”.
Encendió otro cigarro
y se acordó de la china que guardaba
entre calderilla en el monedero de Mickey Mouse.
A él parecían no acabársele
las palabras.
Y
mientras tanto,
seguía sin amanecer.
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